viernes, 19 de marzo de 2010

LOS COMIENZOS

-"¿Quién es esta que viene contigo?". Llevábamos la goma para jugar en la calle con las demás niñas
- "Es mi tía"
- "¿Tu tía?, pero ¡si es como tu!"
- "Ya, pero es así. Es mi tía y ¡ya está!". No dábamos más explicaciones.

Esta situación era de lo más habitual cuando éramos niñas.
Nuestra familia es muy normal. Lo único raro que tiene es la mezcla generacional.
Me explico.
Yo soy la menor de cuatro hermanos y la diferencia de edad con mi hermana mayor es de ventiún años, lo cual me acerca muchísimo a la siguiente generación, al llevarme solamente dos años con mi sobrina mayor.
Circunstancias de la vida que no vienen a cuento explicar me han llevado a compartir años de conviencia con mi sobrina y muchísimas experiencias y situaciones. Para mí es como una hermana... bueno, tampoco. Con una hermana se riñe, se discute, se pelea. Yo con mi sobrina nunca he peleado ni nada parecido. Lo cierto es que es una relación bastante singular, basada en el respeto y el cariño y creo que en una mutua admiración nunca confesada, debida posiblemente a una diferencia muy marcada en nuestro carácter.
Una de sus aficiones más perfeccionadas y reconocidas entre la familia y amigos es la de realizar reflexiones sociológicas sobre fenómenos y situaciones más variadas de la realidad. Yo creo que debería dedicarse a esto de forma profesional ya que tanto sus argumentos como sus conclusiones son de lo más acertados. El tema le es indiferente; da igual que sea política, cultura, deporte (esto menos), música o temas del corazón. Siempre aporta datos (lo cierto es que ella misma es una base de datos). Y tiene una habilidad especial para "conectarlos" y sacar sus propias conclusiones. Casi siempre acierta. Es por ello, que yo últimamente y cada vez con mas frecuencia repito: "mi sobrina tiene razón".
Ahora todo el mundo tiene un blog, ¿verdad?. Pues este es el nuestro y estoy segura de que temas no nos faltarán. Si, de esos que salen muy frecuentemente en reuniones familiares y de amigos, en un bar tomando una caña o en la cocina.